Nota con Jorge Koselstein

“La magia del carnaval viene de hace muchos años y representa la alegría de un pueblo dormido”. Con esa frase, Jorge Kolsestein definió los fundamentos de esta celebración que se desarrollará todos los fines de semana de febrero y la primera semana de marzo en diversos puntos de la Ciudad de Buenos Aires.

Respecto a los comienzos de estas celebraciones, el organizador del corso de Parque Avellaneda relató: “Todo arrancó alrededor del 1800, con los esclavos que llegaron a la Argentina, traídos de África. Su único momento de alegría del año era cuando los patrones los llevaban al pueblo y los dejaban “libres” en un determinado sector”.

“Con instrumentos muy precarios, ellos comenzaron a hacer un candombe, que luego redundó en la música de carnaval. Además, usaban los trajes que sus patrones les daban: se disfrazaban con galeras y ropas que les permitían usar en ese lapso de ocho días”, agregó en diálogo con Roberto C Villalobos.

Estas experiencias se fueron reproduciendo y llegaron hasta la época en que gobernaba Juan Manuel de Rosas. En relación a esos tiempos, Kolsestein contó: “Había un cañón que marcaba los inicios de los festejos de carnaval. A las 12 del mediodía un cañonazo anunciaba el comienzo y, a las 6 de la tarde, otro marcaba el final. Se jugaba con agua en las calles y los vecinos de todos los barrios salían durante seis horas a demostrar la alegría del carnaval”.

“Por la noche, cuando se paraba, los chicos y los grandes se cambiaban e iban a  los pocos corsos que había en Capital. Por ahí pasaban las grandes agrupaciones y músico célebres, que fueron los creadores de las canciones murgueras”, remarcó.

Luego, llegó la época más oscura. “En 1976, el proceso prohibió los carnavales como un método de prohibición de la alegría para dominar aún más al pueblo. Pese a eso, había un grupo que, desde la resistencia, hacia algo similar a una murga. Es por eso que el carnaval nunca se murió”, afirmó Kolsestein.

Afortunadamente, los tiempos negros quedaron atrás y esta “locura de mucha gente” pudo volver a las calles.

“Durante todo el mes de febrero, el carnaval es el único espectáculo gratuito de la Ciudad de Buenos Aires que reúne a más gente que la que se moviliza para otros eventos durante todo el año”, concluyó el organizador del corso que se desarrolla en Avenida Directorio, entre Olivera y Lacarra, en la entrevista con Roberto Villalobos.

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