Nota con Deborah Haberman

La diabetes es  una enfermedad que se caracteriza por el aumento de la glucemia o azúcar en sangre y que se puede clasificar en cuatro tipos principales: la diabetes tipo 1, que se da principalmente en niños y adolescentes, la tipo 2, la del embarazo o gestacional y otros tipos que son infrecuentes o “raros”.

“Ya no se diferencia más entre diabetes infanto-juvenil o del adulto, porque las de tipo 1 y 2 se dan en ambas instancias de la vida. La primera tiene una base genética, mientras que la segunda, que es la más frecuente porque alcanza a un 95% de los casos, está relacionada al sedentarismo y a la obesidad. Esta última es la que realmente se puede prevenir porque, aunque también tiene un componente genético, está relacionada a los hábitos de vida”, explicó la médica diabetóloga y nutricionista Debora Haberman.

En ese marco, sostuvo: “El problema con la diabetes tipo 2 es que no da síntomas hasta que no está avanzada. Por eso lo ideal en los adultos, si tienen algún familiar con diabetes, es hacerse un chequeo anual a través de un análisis de laboratorio donde se toma la glucemia. Más allá de eso, a partir de los 40 años, todas las personas deberían hacérselo, aún más si se tienen factores de riesgo como el sobrepeso”.

Un estudio recientemente publicado afirmó que 2 millones y medio de argentinos sufren diabetes, pero la mitad lo desconoce. Sobre este postulado, la Doctora Haberman consideró: “Eso sucede porque, como la diabetes tipo 2 no da síntomas, la gente no consulta al médico. Mientras tanto, la enfermedad va produciendo problemas en el cuerpo, como por ejemplo en los riñones, en la vista o en el corazón. El azúcar en sangre elevada se va depositando en distintos lugares, genera complicaciones y el paciente se entera cuando las sufre”.

“Por eso decimos que no hay que esperar a la aparición de síntomas. La prevención de la diabetes tipo 2 está en manos de cada uno. Hay que tener una alimentación saludable, un peso razonable, comer verduras y frutas, no excederse en la cantidad de harinas y hacer actividad física” recomendó la especialista en diálogo con Roberto C Villalobos.

La diabetóloga afirmó que el estrés o las emociones fuertes pueden hacer que la glucemia aumente: “Son factores que pueden actuar como desencadenantes o gatillos, pero solo si la persona tiene condiciones preexistentes. Si una persona es diabética o tiene predisposición a padecer la enfermedad, el crecimiento de la glucemia es aún mayor”.

La Doctora Haberman integra un programa de trabajo ideado por la Obra Social de Buenos Aires (Osba), por el cual un equipo profesional va a los lugares de trabajo y realiza chequeos a los empleados públicos. A través de esta iniciativa, puesta en marcha hace un mes, se les mide la glucemia, se les toma la presión arterial, se los pesa y se estima la cantidad de grasa con una balanza especial. Con todo eso se puede hacer una detección temprana de la diabetes o de la hipertensión y se deriva a los trabajadores a los centros de atención, evitando que la enfermedad avance.

“Los estudios dicen que en el año 2030 uno de cada diez adultos va a ser diabético y eso es por las políticas sociales e industriales que hay en el mundo. Cada vez comemos más comidas industrializadas, con grasas saturadas, con hidratos de carbono refinados y con más proteínas de las recomendadas. Además, cada vez se hace menos actividad física y todo eso que vayamos a un aumento progresivo de la diabetes”, planteó la especialista en la entrevista con Roberto  Villalobos Atlas.

Y, finalmente, sostuvo: “Es difícil luchar contras las corporaciones y la industria alimentaria. Lo que se puede hacer desde los gobiernos y las obras sociales es tratar de alentar en la población la actividad física continua, la alimentación en base a frutas y verduras y la baja en el consumo de harinas con el fin de mantener un peso saludable”.

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